Durante años, cuando hemos hablado de conciliación, la conversación se ha centrado principalmente en la crianza. Sin embargo, hay una etapa de la vida en la que las responsabilidades de cuidado no disminuyen, sino que pueden empezar a acumularse.
Hijas e hijos que todavía necesitan apoyo conviven con madres y padres que comienzan a perder autonomía. En medio quedan personas de mediana edad que intentan responder a ambos lados mientras mantienen su empleo, su economía, su vida familiar y, con bastante frecuencia, muy poco tiempo propio. Es lo que conocemos como generación sándwich.
El término no es nuevo, pero describe una realidad que está adquiriendo cada vez mayor importancia en una sociedad que envejece. En España, las personas de 65 y más años representan ya el 21,1 % de la población, y las últimas proyecciones del INE apuntan a que su peso continuará aumentando durante las próximas décadas.
Al mismo tiempo, en unos 2,5 millones de hogares españoles vive actualmente alguna persona dependiente. Solo el 26 % de esos hogares dispone de cuidados domiciliarios prestados por una persona remunerada. Detrás de esas cifras hay muchas familias intentando organizar el cuidado.
La generación sándwich tiene rostro de mujer
La incorporación de las mujeres al mercado laboral no ha eliminado la desigual distribución de los cuidados. Y cuando aparecen simultáneamente las necesidades de hijas e hijos y las de progenitores mayores, esa desigualdad se hace especialmente visible.
Los datos del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia son bastante claros: el 72,3 % de las personas cuidadoras no profesionales son mujeres y el grupo más numeroso se encuentra entre los 50 y los 66 años. Además, cuidan principalmente a sus madres y padres. Precisamente la edad en la que muchas mujeres se encuentran todavía plenamente incorporadas al mercado laboral y pueden mantener, al mismo tiempo, responsabilidades de crianza o apoyo a hijos e hijas.
Por eso, hablar de generación sándwich no consiste únicamente en hablar de cansancio. Estamos hablando también de reducción de jornadas, dificultades de conciliación, ausencia de corresponsabilidad, renuncias profesionales, costes económicos, organización familiar y una disponibilidad para cuidar que con frecuencia se da por supuesta.
Una mirada integral
Para el Trabajo Social, esta realidad plantea un reto especialmente interesante: evitar que cada necesidad se aborde de forma aislada.
Podemos tener delante un expediente de dependencia de una persona mayor, pero detrás puede haber una hija que organiza sus citas médicas durante la jornada laboral, coordina la ayuda a domicilio, atiende a sus propios hijos y empieza a tener dificultades para sostener todo lo demás. Si solo miramos a la persona que necesita cuidados, una parte importante de la situación se queda fuera.
La intervención con cuidadoras no profesionales requiere conocer cómo se distribuyen realmente los cuidados dentro de la familia, qué apoyos formales e informales existen, qué recursos pueden incorporarse y qué impacto está teniendo el cuidado en la vida laboral, económica, social y personal de quien lo presta.
También obliga a trabajar algo que resulta fundamental en los cuidados de larga duración: su sostenibilidad en el tiempo. Porque una organización familiar puede funcionar durante unos meses y dejar de hacerlo cuando aumenta la dependencia, cambia la situación laboral de la cuidadora o aparecen nuevas necesidades dentro de la familia.
Ahí el Trabajo Social tiene mucho que aportar: valoración, planificación, acceso a recursos, apoyo a la toma de decisiones, trabajo con la familia, prevención de la sobrecarga y acompañamiento durante todo el proceso.
Es por esto, que desde AlicerceSocial, incluimos en nuestro catálogo de formación «Cuidar en casa: intervención social con cuidadoras no profesionales«. Un curso de100 horas, completamente online y a ritmo flexible, en el que profundizamos en la intervención social con personas cuidadoras desde la perspectiva de género y el modelo de atención centrada en la persona, trabajando desde la valoración y la intervención familiar hasta los recursos de apoyo, la prevención de la sobrecarga, los malos tratos o el acompañamiento al final de la vida.
La nueva edición de este curso se impartirá desde el Colegio de Trabajo Social dd Asturias y comienza el 5 de octubre.
Info y matrículas:

