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Dirección de centros sociales y sociosanitarios: cuidar también a quienes cuidan

La Atención Centrada en la Persona se ha convertido en uno de los principales referentes para avanzar hacia unos servicios sociales y sociosanitarios más respetuosos con la autonomía, la dignidad, las preferencias y los proyectos de vida de las personas.

Su aplicación requiere algo más que introducir nuevas herramientas de valoración, adaptar determinadas actividades o incorporar el concepto a los documentos del centro. Supone revisar la forma en la que se organiza el servicio y comprender cómo las decisiones de gestión influyen en la vida cotidiana de las personas atendidas.

Los horarios, la organización de los apoyos, la distribución de los espacios, la participación de las familias o el margen para tomar decisiones personales forman parte del modelo de atención. Por ello, la dirección desempeña un papel esencial a la hora de trasladar sus principios al funcionamiento real del centro.

La calidad de la atención está estrechamente relacionada con las condiciones en las que trabajan las profesionales.

Ofrecer apoyos personalizados requiere tiempo para conocer a las personas, capacidad para adaptarse a cada situación, estabilidad en los equipos y espacios adecuados de comunicación y coordinación. También exige que la experiencia de quienes desarrollan la atención directa sea escuchada y tenida en cuenta dentro de la organización.

Aplicar la Atención Centrada en la Persona de manera integral implica, por tanto, incorporar sus valores a la gestión de las plantillas. Esto se traduce en fomentar la participación, reconocer el criterio profesional, facilitar la coordinación y promover entornos de trabajo en los que sea posible compartir dificultades, revisar prácticas y construir respuestas de manera conjunta.

La atención a las personas y el bienestar de los equipos forman parte de una misma realidad organizativa: la forma en la que se acompaña, escucha y reconoce a las profesionales influye directamente en la calidad de los apoyos que pueden ofrecer.

Dirigir un centro social o sociosanitario exige garantizar el cumplimiento de la normativa, gestionar recursos, coordinar equipos y asegurar la sostenibilidad del servicio. Junto a estas responsabilidades, las gerencias tienen también la capacidad de impulsar una determinada cultura organizativa.

Una dirección comprometida con la Atención Centrada en la Persona debe facilitar que sus principios estén presentes en las decisiones cotidianas. Para ello, resulta necesario conocer las necesidades de las personas atendidas, pero también comprender el funcionamiento de los equipos, identificar las dificultades organizativas y promover cambios realistas y sostenibles.

La transformación de los centros se construye progresivamente. Requiere revisar procedimientos, favorecer la participación y encontrar un equilibrio entre las necesidades individuales, el funcionamiento colectivo y los recursos disponibles.

El liderazgo resulta fundamental para que el cambio de modelo llegue a toda la organización.

Una gerencia capaz de escuchar, coordinar, generar confianza y ofrecer criterios claros puede favorecer que las nuevas formas de atención sean asumidas por los equipos y no se perciban únicamente como una exigencia añadida.

La Atención Centrada en la Persona también debe reflejarse en la manera de acompañar a las plantillas, gestionar los conflictos, reconocer el conocimiento profesional y facilitar su participación en las decisiones que afectan al trabajo cotidiano.

Cuando las profesionales comprenden el sentido de los cambios y disponen de espacios para contribuir a ellos, resulta más sencillo avanzar hacia una atención coherente, personalizada y sostenible.

Las profesionales del Trabajo Social contamos con una mirada especialmente adecuada para asumir responsabilidades de dirección en este ámbito.

Nuestra formación permite analizar las situaciones desde una perspectiva global, comprender la influencia del entorno, coordinar apoyos y acompañar tanto a las personas como a sus familias. Además, los principios de autonomía, participación, dignidad y justicia social que orientan la profesión se encuentran estrechamente vinculados con la Atención Centrada en la Persona.

Esta base debe complementarse con conocimientos específicos sobre normativa, gestión de equipos, relaciones laborales, planificación, calidad, prevención de riesgos y gestión económica. Dirigir un centro supone tomar decisiones complejas y combinar la mirada social con las herramientas necesarias para gestionar una organización.

El próximo 21 de septiembre comenzará una nueva edición de la formación Dirección de Centros Sociales y Sociosanitarios, organizada por el Colegio Oficial de Trabajo Social de Asturias.

La formación tiene una duración de 300 horas y se desarrollará en modalidad online hasta el 18 de abril de 2027, con acceso permanente a la plataforma y tres sesiones en directo a través de Zoom.

Está dirigida a profesionales del Trabajo Social y estudiantes de cuarto curso del Grado, y aborda la organización y funcionamiento de los centros, la normativa, la gestión técnica, laboral, económica y financiera, los sistemas de calidad y la prevención de riesgos laborales.

El programa incorpora como eje transversal la Atención Centrada en la Persona, entendida como una forma de orientar la atención, pero también de organizar, gestionar y liderar los centros.

Las inscripciones estarán abiertas hasta el 14 de septiembre de 2026.

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